
Por Ley nº 24886 del 6 de setiembre de 1988, la antigua provincia de Chancay cambia la denominación a la de Huaura. Inicia su vida republicana integrando el departamento de la costa, acorde con el reglamento provisional del 12 de febrero de 1821. Por Ley del 4 de noviembre de 1823, fue incorporada al departamento de Lima. Por decreto del 23 de febrero de 1830, fue unida a Santa, como provincia de Chancay y Santa, como su capital de la villa de Supe. Los decretos del 17 de marzo de 1835 y del 2 de setiembre de 1836 las separaron, quedando Chancay en lima ccon su capital la Villa de Huaura, y Santa en Ancash. Tiene actualmente una superficie de 4,891.92 Km. Desde el 23 de enero de 1866 su capital es la ciudad de Huacho, ratificada por la ley del 10 de noviembre de 1874. Son sus distritos:
El Distrito de Ámbar se encuentra situado en la región andina al Noreste de la Provincia de Huaura, en el flanco occidental de la Cordillera Negra y a orillas del río Supe. Tiene una extensión territorial de 919.4 Km2. Limita geográficamente al Noreste con los Distritos de Gorgor, Manás y Cochamarca de la Provincia de Cajatambo, al Oeste con Supe, y al Sur con los Distritos de Huaura y Sayán. Su capital es el pueblo de Ámbar y se encuentra a 69 Km. de Huacho.
Su relieve presenta terrenos abruptos con pisos ecológicos de fuertes contrastes altitudinales que oscilan entre los 750 y 4,500 m.s.n.m., estando el pueblo a una altitud de 2,082 m.s.n.m.
Posee un excelente clima templado sólo interrumpido por precipitaciones veraniegas caracterizado por presentar poca humedad en su atmósfera. Es dueño de abundantes recursos naturales siendo lugar estratégico para interconectar a otros pueblos del interior, como Cajatambo, Oyón y Huánuco, entre otros.
Ámbar fue fundado el 14 de marzo de 1611, a la usanza española por el arzobispo Don Pedro de Villagómez, cuando gobernaba el Virrey Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros. El 2 de enero de 1822, fue creado como distrito por don José de San Martín en Huaura, siendo ratificado posteriormente como tal en 1857 por don Ramón Castilla. El 20 de Febrero de 1935, deja de pertenecer a Cajatambo y se anexa a la Provincia de Chancay (hoy Huaura) por Ley Nº 8003.
Según el cronista Huamán Poma de Ayala, en 1533, Hernando Pizarro quedó impresionado con el atardecer en las alturas de Ayllón y exclamó ¡Ámbar! como premonición al nombre que llevaría este bello lugar años después. Precisamente en los meses de abril y mayo pasada la temporada de lluvia, los cerros que lo circundan al recibir el sol en el crepúsculo toman esa tonalidad ámbar.
CULTURA MILENARIA
Según los estudios realizados por el arqueólogo Dr. Arturo Ruiz Estrada, la cultura Wambar (Ámbar) data de la época preinca y estaba muy relacionada con la cultura Caral, Cuna de la Civilización Americana.
Sus ruinas de piedras, El paso de las doncellas, El pie del Inca grabada sobre una piedra, sus cerámicas de arcilla, sus tejidos, sus instrumentos de caza y pesca, sus instrumentos musicales, sus ofrendas al Sol y a la Luna pidiendo una mejor cosecha de la tierra, sus canales de regadío de piedra que sólo ellos arquitectónicamente construían, son los mudos recuerdos de una Cultura rica en la historia del Perú milenario.
También cuenta con la zona arqueológica de Siscay o Pueblo Viejo ubicado en las alturas de Lacuán. Este complejo fue muy importante en la zona de Wambar, sus construcciones de piedras tienen las mismas arquitecturas de las ruinas de Siscay en Cajatambo y Oyón. El arqueólogo Arturo Ruiz Estrada, expresó que en la jurisdicción de Ámbar hay vestigios arqueológicos que merecen investigación como Soque y Nunumbia.
CIRCULO ITALIANO EN EL DESARROLLO DE ÁMBAR
Transcurría el año 1798, cuando llega un gran número de emigrantes italianos a Huacho, muchos de ellos comerciantes y estudiosos exploradores. Según cuentan los relatos de la época, eran unos tipos de contextura alta y gruesa, de ojos verdes y con bigotes, las mujeres lucían sus faldas floreadas con pañoletas de colores y los varones pantalones de lanillas con tirantes, sombreros, chalecos y botas altas. En Huacho se reunían en el Circulo Italiano en la calle Comercio.
A principios del año 1800, un grupo de ellos deciden emigrar a las zonas altas de Huacho, y es así como llegan a Ámbar en busca de tierra para cultivarlas y establecer un centro ganadero en la zona. Los italianos afincados en el lugar también se organizaron en el Circulo Italiano en Ámbar y mensualmente venían a Huacho para confraternizar con sus paisanos de donde enviaban y recibían correspondencia de sus familiares de Italia.
Según datos de la época se menciona a los Migliori, Pezzini, Peyroni, Cano, Rossi, Massa, Barba, Vallarino, Barbieri, Curazi, Lagorio, Bozzo, Gazzolo, Miglio, Pezzia, Lorenzetti, Lizetti, Zuchetti, Narduchi, Pizán, Brissolesi, Bonicelli, Rossel, Tufino, Tossi, Vaccaro, Motta, Bazo, Vilela, Pezutti, Razzuri en Huacho; los Bisso, Mostacelli, Bonatti, Gatti y Biancato, en Huaura; los Daorta y los Magni, en Jaiva; los Ratto en Arcata; los Patroni en Huancoy; los Picardo en el Olivar; Falconí, Marquisio, Cánepa, Caviglia, Bocalandro, Lostanau, Ornetta, Clavarino, Del Pino, Garbín y Beteta, en Ámbar, y los Gariazo en Jalcán. Los italianos fueron muy identificados con el pueblo de Ámbar, el 8 de junio de 1885, don Luis Gaviglia remite una carta desde Génova Italia para su gran amigo y paisano don Aniceto Caldas, donde realza el arte poético de Ramón Alor Osorio, denominándole el “Cantor del Perú”.
En 1882, durante la guerra con Chile, se reunió el Circulo Italiano de Ámbar y acordaron pagar un cupo de guerra para que el pueblo no sea saqueado ni incendiado, siendo el coordinador de la misma José Patroni Zurzo, quién posteriormente junto a los italianos de Ámbar izó la bandera de su país en la Pampa de Arequipa (Ámbar).
En 1902, el ciudadano italiano don Luis Clavarino (abuelo materno de “Mocha”) tomó la iniciativa de entechar con calaminas la Iglesia del pueblo de Ámbar. En 1935, el ciudadano Ambarino-italiano don Francisco V. Cánepa Ramírez, siendo Alcalde del pueblo, hace las gestiones para que Ámbar pase a formar parte de la Provincia de Chancay, el 20 de febrero de 1935 por ley Nº 8003, durante el Gobierno de don Oscar R. Benavides.
Es interesante recordar que en los años 1950, Ámbar (Arcata) contaba con un centro vinícola, cuyo dueño era el italiano don Nicolás Ratto, donde se elaboraba vino, pisco de uva Italia y el famoso aguardiente de guayaba, único en toda la región de aquella época.
MIGRACIÓN CHINA EN ÁMBAR
En la época colonial muchos chinos llegaron a Huacho, que según el dialecto chino significa “Tierra de las Oportunidades”. El 4 de setiembre de 1870 se produce la rebelión china en Pativilca llamada “Rebelión de las Caras Pintadas”, motivo por el cual un grupo de ellos deciden buscar nuevos horizontes en la Sierra partiendo hacia Ámbar en busca de trabajo en la agricultura. Cuenta la historia que la mayoría de ellos no poseían documentación y para efecto de empadronamiento y documentaciones personales, muchos fueron inscritos en los registros públicos con los apellidos de sus patrones o padrinos, tal es el caso de los Solórzano, Guardales, Santillán, Barrera, Tena y Alor. Según la tradición china ellos llegaron a la tierra de la libertad y tomando nueva identidad honraban eternamente al pueblo que les dio por segunda vez la vida. Ámbar fue para ellos su “Amor eterno”.
PRESENCIA NEGRA EN ÁMBAR
Trascurrían los años de la colonia en 1800, Ámbar contaba con un número de 35 negros aproximadamente, en su gran mayoría eran mujeres que trabajaban como nodrizas y cocineras de hacendados muy importantes de la zona, los hombres trabajaban en el campo y muchos de ellos fueron traídos desde Chincha. Trabajando en Peñico, Jaiva y Ámbar, difundieron gran parte del folklore mestizo y afro andino en nuestra zona, es decir compusieron una mística del lamento negro y la pasión andina por el huayno, dando como resultado las famosas diabladas o danza negra que posteriormente sirvió como un ritual a la Virgen del pueblo de Ámbar, María de la Asunción; siendo conocidos después como los famosos Negritos. Entre los apellidos de la gente de color de ébano podemos mencionar: Los Mora, Marín, Montero, Suárez, Vilca, Huamán, Barrera, entre otros.Como caso anecdótico se menciona a la señora Rosenda Lobatón Porras de Alor, que era trasladada en andas por sus esclavos cuando supervisaba la hacienda de su esposo.
Es el distrito de menor extensión de la Provincia de Huaura.Destaca por su actividad pesquera,especialmente el secado de anchoveta, para cocinar su plato predilecto el Charquicán de Anchoveta seca.Su iglesia data del siglo XIX,lleva actualmente el nombre de San Pedro,su patrón,cuya fiesta es cada 29 de junio, existiendo dos imágenes del santo, conocidas como San Pedro viejo y joven, correspondiendo a talla italiana y española.
Otra de las festividades que destacan es la festividad de las cruces, ya que existen 7 de ellas en un pequeño territorio, todo el mes de mayo es de fiestas, destacando las cruces de Papa,Cantagallo y Buenos Aires.
Es tal vez uno de los pocos distritos de la provincia,donde se mantienen sus razgos étnicos imborrables, ya que la mayoría de enlaces matrimoniales se realizan entre familias,como prueba de ello, es que es común encontrar los apellidos Landa,Oyola,Chinga,Changana y Changa.
Dentro de su territorio encontramos el penal San Pedro y el Instituto del Mar del Perú (IMARPE),que coordinando con ellos con una previa cita, se convierten sus instalaciones en un nuevo circuito turístico.Así que cuando disponga de tiempo, puede visitar éste distrito,que se encuentra a pocos minutos de Huacho.
Creda en la época de la independencia. Tiene 166.37 Km.2 Por la ley Nº 9127 del 3 de junio de 1940, su capital Chinchín es reemplazado por el pueblo de Maray, el mismo que está a 3,743 msnm.
Creada en al época de la independencia, tiene una extensión superficial de 717.02 Km2. Su capital la ciudad de Huacho, a 30 msnsm.

El antiguo mercado de Huacho desde la época de la colonia, estuvo ubicado en lo que es actualmente la Plaza Domingo Mandamiento Sipán, conocido en ese tiempo como mercado de "San Quintín".Posteriormente a comienzos del siglo XX (hacia 1,915)es construido uno nuevo conocido como "Plaza de Abastos de Huacho", en los terrenos de la congregación mercedaria, que donó para que se edificara uno más moderno.
Actualmente, se encuentra flanqueado por las calles La Merced, Adán Acevedo y calle sur, es completamente de madera, y al igual como otros mercados de la región (Supe y Huaral), conservan el típico estilo arquitectónico de los años 20.
El día 12 de octubre del 2,007 se publicó la Resolución Directorial Nacional Nº 1270- INC que lo declara Patrimonio Cultural de la Nación, sumándose a la larga lista que posee la provincia de Huaura.
En Huacho como muchos pueblos existen tradiciones ligadas a lo mágico o sobrenatural. Para el poblador antiguo del valle del Huaura-Huacho, las islas cumplieron un importante papel, ya que se les consideraban huacas (cementerios) y, por tanto, se les rendía culto. Se creía que las ánimas de los difuntos, iban a las islas guaneras llevadas por lobos de mar, llamados tumi. También los pobladores del valle, cuando iban a lanzarse al mar, hacían un sacrificio derramando chicha en la playa para que no se les voltearan las balsas, precediendo dos días desayuno, y llegando de nuevo al puerto ayunaban dos días y luego cantaban, bailaban y bebían.
Ricardo Palma, en una tradición llamada "Fray Juan sin Miedo" que data de 1640, describe un personaje conocido como el despenador, de la siguiente manera: "cuando un curandero del lugar desahuciaba a un enfermo y estaba este aparejado para el viaje, los parientes, deseando evitarle una larga y dolorosa agonía, llamaban al despenador de la comarca. Era un sujeto, por lo general, un indio de feo y siniestro aspecto que habitaba casi siempre en el monte o en alguna cueva de los cerros. Recibía previamente dos o cuatro pesos, según los teneres del moribundo, sentábase sobre el pecho de éste, cogíale la cabeza e introduciéndole la uña, que traía descomunalmente crecida, en la hoya del pescuezo, lo estrangulaba y libraba de penas en menos de un periquete."
En otra tradición, "El cigarrero de Huacho" (1780) se presenta una singular descripción de esta localidad: " sin embargo de su proximidad a la capital de la República, los huachanos creen en el diablo y en las brujas; y notorio es que Huacho es el único punto del mundo donde se conoce al maligno con el nombre de don Dionisio el Cigarrero.
Luego cuenta la historia de un hombre que provenía desde el Purgatorio (localidad ubicada en Cajamarca) y que al ser interrogado por dos viejas curiosas manifestó que pensaba hacer en huacho "cigarros y diabluras" y que tenía "la edad del demonio". Este joven se enamoró y fugó con una huachana a Trujillo, aunque en el pueblo circuló el rumor que el patudo(demonio) había secuestrado a la desobediente joven la noche en que la cigarrería ardió en llamas mientras se percibía un fuerte olor a azufre satánico en la atmósfera.
En Huacho como muchos pueblos existen tradiciones ligadas a lo mágico o sobrenatural. Para el poblador antiguo del valle del Huaura-Huacho, las islas cumplieron un importante papel, ya que se les consideraban huacas (cementerios) y, por tanto, se les rendía culto. Se creía que las ánimas de los difuntos, iban a las islas guaneras llevadas por lobos de mar, llamados tumi. También los pobladores del valle, cuando iban a lanzarse al mar, hacían un sacrificio derramando chicha en la playa para que no se les voltearan las balsas, precediendo dos días desayuno, y llegando de nuevo al puerto ayunaban dos días y luego cantaban, bailaban y bebían.
Ricardo Palma, en una tradición llamada "Fray Juan sin Miedo" que data de 1640, describe un personaje conocido como el despenador, de la siguiente manera: "cuando un curandero del lugar desahuciaba a un enfermo y estaba este aparejado para el viaje, los parientes, deseando evitarle una larga y dolorosa agonía, llamaban al despenador de la comarca. Era un sujeto, por lo general, un indio de feo y siniestro aspecto que habitaba casi siempre en el monte o en alguna cueva de los cerros. Recibía previamente dos o cuatro pesos, según los teneres del moribundo, sentábase sobre el pecho de éste, cogíale la cabeza e introduciéndole la uña, que traía descomunalmente crecida, en la hoya del pescuezo, lo estrangulaba y libraba de penas en menos de un periquete."
Por decreto de alcaldía, dado por el alcalde Ernesto Ausejo Pintado, el 10 de noviembre de 1964, se aprueba el escudo de Huacho. Para hacer realidad esta decisión, se contrató los servicios del dibujante huachano Julio Bernardino La Rosa Canales.
Sobre fondo celeste claro, en la parte superior destaca un flamenco estilizado, una de las más hermosas aves marinas que habitan en las costas del norte chico.
En el centro del escudo hay una triple división: a la izquierda un campo de color blanco, con dos manos que se estrechan fraternalmente. Otro campo rojo a la derecha, donde se ubica la balanza de la justicia; y el tercer campo verde amarillo, de mayor tamaño, que simboliza la riqueza agrícola de la zona; en la parte inferior externa luce una cinta con la fecha 10-11-1964, correspondiente a la creación del escudo. y rodeando el escudo en una cinta peruana ondeada se lee: Fidelísima Ciudad de Huacho; Democracia - Justicia -Trabajo.

Por decreto de alcaldía, dado por el alcalde Ernesto Ausejo Pintado, el 10 de noviembre de 1964, se aprueba el escudo de Huacho. Para hacer realidad esta decisión, se contrató los servicios del dibujante huachano Julio Bernardino La Rosa Canales.
Sobre fondo celeste claro, en la parte superior destaca un flamenco estilizado, una de las más hermosas aves marinas que habitan en las costas del norte chico.
En el centro del escudo hay una triple división: a la izquierda un campo de color blanco, con dos manos que se estrechan fraternalmente. Otro campo rojo a la derecha, donde se ubica la balanza de la justicia; y el tercer campo verde amarillo, de mayor tamaño, que simboliza la riqueza agrícola de la zona; en la parte inferior externa luce una cinta con la fecha 10-11-1964, correspondiente a la creación del escudo. y rodeando el escudo en una cinta peruana ondeada se lee: Fidelísima Ciudad de Huacho; Democracia - Justicia -Trabajo.
(Cuento tradicional sobre unos amores que tuvo el diablo)
A poco más de veinticinco leguas de Lima hay un pueblo delicioso por lo benigno de su temperamento, por la fertilidad de su campiña, por lo sabroso de su fruta y, más que todo, por la sencillez patriarcal de sus habitantes; si bien es cierto que esta última cualidad empieza a desaparecer, para dar posada a los resabios y dobleces que son obligado cortejo de la civilización.
Modesta villa de pescadores y labriegos, Huacho se encuentra situada en la ribera del mar y a una legua de Huaura, lugar famoso de los anales de nuestra guerra de independencia por el asilo que durante largos meses prestó al general San Martín y la reducida hueste de patriotas con que mantuvo en constante alarma al poderoso ejército realista.
Sin embargo de su proximidad a la capital de la república, los huachanos creen en el diablo y en las brujas; y notorio es que Huacho es el único punto del mundo donde se conoce al maligno con el nombre de don Dionisio el cigarrero.
Añeja costumbre es en nuestros pueblos hacer por Pascua de Resurrección —82→ un auto de fe con la efigie del apóstol que vendió a su Divino Maestro por la miseria de treinta dineros. Pero los huachanos no condenan al pobre Judas a la chamusquina; antes bien lo compadecen y perdonan, pensando piadosamente cuán grandes serían los atrenzos de su merced cuando por tan roñosa suma cometió tan feo delito. ¡Quizá la situación de Judas era idéntica a la que hogaño aflige a los pensionistas del Estado!
La víctima que sacrifican los huachanos es la imagen del desventurado don Dionisio.
El huachano no concibe que sea honrado ni buen creyente el prójimo que tuvo la mala suerte de recibir con la sal del bautismo el nombre de Dionisio; y es fama que habiendo pasado por el pueblo en 1780 don Dionisio de Ascasibar, visitador por su majestad de las reales cajas del virreinato, se arremolinaron los habitantes y resolvieron ejecutar con tan caracterizada persona una de pópulo bárbaro. Por fortuna su señoría tuvo oportuno aviso del zipizape que iba a armarse, y anocheció y no amaneció en poblado. Y luego dirán que es bellaquería de poeta aquello que dijo Espronceda de que
«[...] el nombre es el hombre
y su primer fatalidad su nombre».
Yo de mío he sido siempre dado a andar de zoca en colodra con los refranes y consejas populares. Tanto oí nombrar al Cigarrero de Huacho en las diversas ocasiones que he vivido en amor y compaña con las honradas gentes de Luariama y la Cruz Blanca, que a la postre me invadió la comezón de conocer la historia del supradicho don Dionisio, y hela aquí tal cual de mis afanes rebuscadores aparece.
I
Cúponos en fortuna o en desgracia nacer en este siglo de carbón de piedra, tan dado al romanticismo de Víctor Hugo como poco amante del que se estilaba en los días de don Pedro Calderón de la Barca. Y a fe que si ahora cuando se escribe una relación de amores, precisamente han de entrar en ella puñal y veneno, en los benditos tiempos de la capa y espada, tiempos de babador y bombilla para la humanidad, todo era serenatas y tal cual zurra a los alguaciles de la ronda. No embargante, si alguna vez relucía la fina hoja de Toledo era en caballeresca lid, y los desafíos se realizaban en apartado campo hasta teñirse en sangre el hierro.
Parece que el romanticismo de nuestros abuelos no había descubierto que las más guapas armas para un combate son dos botellas de lo tinto, y el mejor palenque una buena mesa provista de un suculento almuerzo con trufas, ancas de ranas y pechuguillas de gorrión. Dios, el rey y la —83→ dama constituían el código de la honra. ¡Qué atraso y qué tontuna de gente! Hoy armamos un lance con el lucero del alba sobre la propiedad de una pirueta del cancán, y aunque la sangre no llega al río, convengamos en que esto es saber apreciar la negra honrilla, y que lo de nuestros abuelos era burbujas y chiribitas.
Por entonces estaba aún en el limbo y no se conocía en este cacho de mundo el respetable gremio que hoy se llama de las madres jóvenes, asociación compuesta de muy talluditas jamonas, constituidas en confidentes de las coqueterías y picardihuelas de sus hijas, y que por cuenta propia saben también dar un cuarto de escándalo al pregonero.
Antiguamente, es decir, antes de la independencia, una madre era lo que había que ser. ¿Sacaba una hija los pies del plato? Tijera con ella y pelo abajo, que los hombres no gustan de motilonas. ¿Se quedaba dormida en el interminable rosario? Sin disputa, la niña debía tener la cabeza llena de pensamientos mundanos, y para hacerla entrar en vereda la encerraban en el cuarto obscuro hasta que, obtenida licencia del provisor, iba a un monasterio, donde la enseñaban a hacer pastillas de briscado, niños de cera, mazapán, confitados y tortitas. Además, por justos o verenjustos, el palo de la escoba andaba bobo, y había cada pellizco o mojicón, que no un cardenal, sino un conclave de cardenales formaba en los delicados cuerpos de las muchachas. Una madre no tenía más rey ni roque que su soberana voluntad. ¡Aquella si ora autocracia, y no la del azar de Rusia! En Dios y en mi ánima, bellas lectoras, que hay por qué felicitaros de no haber alcanzado la época del faldellín. Ahora, bajo el imperio de la crinolina y otros postizos, cuando la hija habla tú por tú a los que la dieron el ser, una madre tiene que hilar muy delgado, y a nadie se asusta con antiguallas. ¡Bonito genio gastamos en el siglo XIX, para que os vengan con rapaduras, encierros y coscorrones!
II
Era, a mediados del pasado siglo, la noche de la verbena de San Juan. Como costumbre española, se había introducido entre nosotros la de que toda niña de más de quince abriles encendiese aquella noche un cirio ante la imagen del precursor de Cristo. Al sonar las doce, las muchachas asomábanse presurosas a los balcones y ventanas, y eran agradablemente sorprendidas por los galanes que, al son de una bandurria o vihuela, cantaban amorosas endechas y quejumbrosos yaravíes. Ellas creían que el cantor había caído como llovido del cielo, y harto cristianas eran para darle calabazas.
Hacía dos meses que doña Angustias Ambulodegui de Iturriberrigorrigoicoerrotaberricoechea, viuda de un vizcaíno empleado en el real Estanco, se había establecido en Huacho en compañía de su hija Eduvigis, muchacha capaz de sacar de sus casillas al mismísimo San Jerónimo, y de hacerle arrojar a un pozo la piedra y la disciplina con que se atormentaba en el desierto.
No osaré jurar que aquella noche había encendido Eduvigis una candelilla a San Juan para que la favoreciese con un quebradero de cabeza; pero sí que la chica se encontraba aún despierta y vestida a media noche, y que se asomó al ventanillo apenas oyó los acordes de una guitarra, manejada con mucho rumbo y salero. De seguro que el de la serenata no cantaría coplas como la que oímos a un galancete de villorrio:
«Cuando doblen las campanas
no preguntes quién murió;
porque, ausente de tu vista,
¿quién ha de ser sino Pepe González?».
sino tan salerosas e intencionadas como esta:
«El amor que te tengo
lo he confesado,
y el confesor me ha dicho
que no es pecado;
que es natural
quererse ellos y ellas
por caridad».
Seguidilla va y seguidilla viene, el cantor llevaba trazas de esperar a que despuntase el alba para poner punto a las ponderaciones y extremos de su amor; pero vino a aguar la fiesta el ruido estridente de un bofetón y una voz catarrienta que decía:
-¿Te gustan villancicos, descocada? Pues sábete que rondador que te requiera de amores ha de entrar por la puerta sin escandalizar el barrio. ¡Charquito de agua, no serás brazo de mar!
Y semejante a las brujas de Macbeth, asomó por el ventanillo un escuerzo en enaguas, con un rostro adornado por un par de colmillos de jabalí que servían de muletas a las quijadas, como dijo Quevedo.
-¡Arre allá, señor de los ringorrangos, dominguillo de higueral, y vaya vuesa merced a trabucar el juicio a mozas casquilucias y de menos trastienda que mi hija!
No sabemos si el susto que le inspiró tan infernal aparición o una ráfaga de viento arrancó al galán el embozo, y a la escasa luz que salía por el ventanillo reconocieron la asendereada Eduvigis y la furiosa viuda de Iturriberrigorrigoicoerrotaberricoechea al personaje de quien hablaremos en capítulo aparte.
III
Por la misma época en que doña Angustias y su hija se establecían en Huacho, llegó al lugar un mancebo de veinticinco años, buen mozo, de aire truhán y picaresco y que probó ser hombre de escasos haberes, pues arrendó un miserable tenducho en el que estableció una humildísima cigarrería. La curiosidad de los vecinos no dejaba en reposo al forastero, quien, dicho sea de paso, no gustaba de poca ni mucha conversación con los huachanos. Un mozo tan nada amigo de amigos tenía que ser la comidilla de la murmuración.
Una tarde llegaron dos viejas a la tienda, y después de comprar cigarros se propusieron meter letra con el forastero, y entre otras preguntas, más o menos impertinentes, hubo las que consigna este diálogo.
-¿Y desde dónde ha venido usarced?
-Desde el Purgatorio.
La interpelante dio un salto, imaginándose que era ánima en pena quien en realidad había residido en un frigidísimo mineral de Cajamarca llamado Purgatorio. Repuesta de su espanto la curiosa vieja, aventuró otra pregunta.
-¿Y qué piensa usarced hacer en Huacho?
-Cigarros y diabluras.
Nueva sorpresa para las viejas.
-¿Y qué edad tiene?
-¡La del demonio! -contestó fastidiado don Dionisio.
Aquí las viejas se santiguaron y salieron a escape de la tienda. Las contestaciones del cigarrero corrieron de boca en boca con notas y comentarios, llevando a todos los ánimos la convicción de que el forastero era por lo menos hereje y que el mejor día tendría Huacho la visita de algún comisario de la Santa. Contribuyó también a que el vecindario lo mirase como huésped peligroso la circunstancia de que no le besaba la mano al padre cura ni asistía a la misa dominical, pecadillos que en aquel siglo bastaban para que un prójimo tuviese que habérselas con los torniceros de la Inquisición.
IV
Alguien dijo que la mujer es espíritu de contradicción. El bofetón, bien sonado y mejor recibido, bastó para que la chica tomara a capricho corresponder al cigarrero, y entendido se está que si no se repitió la serenata fue porque los billeticos y las citas misteriosas por la puerta falsa menudeaban que era una maravilla.
Una noche encontrose doña Angustias con que la paloma había volado del nido, y aquí fue el tirarse de las greñas y dar desaforados gritos.
—86→
-¡Hija descastada! Permita Dios que cargue con ella el patudo.
-¡Jesús! ¡Jesús! ¡Alabemos que alzan! -decían escandalizadas las vecinas-. No eche, señora, maldiciones; que al fin la muchacha ha salido de sus entrañas.
-¡Sí! ¡Sí! -insistía la inflexible vieja-. ¡Que la alcancen mis palabras! ¡Que se la lleve el demonio!
Y no hubo acabado de proferir esta frase cuando sintiose una detonación. La cigarrería de don Dionisio era presa de las llamas, y es fama que la atmósfera trascendía a azufre. Para los huachanos fue donde entonces artículo de fe que el diablo, y no un galán de carne y hueso, era el que había cargado con la muchacha desobediente y casquivana.
V
Aunque nadie volvió a tener en Haucho noticia de Eduvigis ni de su amante, yo te diré, lector, en confianza, que el incendio fue un suceso casual; que no hubo tal azufre ni cuerno quemado sino en la sencilla preocupación del pueblo; que don Dionisio no tenía de diablo más que lo que tiene todo mozo calavera que se encalabrina por un regular coramvobis; y que, huyendo de las iras de doña Angustias, se dirigieron las amorosas tórtolas a Trujillo, donde una tía del galán les brindó generoso amparo.
Guárdame, lector, secreto sobre lo que acabo de confiarte; pues no quiero tomas ni dacas, dimes ni diretes con mis amigos de Huacho. ¿Qué me va ni qué me viene en este fregado para meterme a contradecir la popular creencia? Yo no he de ser como el cura de Trebujena, a quien mataron penas, no propias, sino ajenas. Lo dicho: don Dionisio fue el mismo Satanás con garras, rabo y cornamenta.
Si los huachanos creen a pie juntillas que el diablo les vendió cigarros, no he de ser yo el guapo que me exponga a una paliza por ponerlo en duda. ¡Sobre que un mi amigo de esa villa guarda como reliquia un par de puros elaborados por don Dionisio!...
BREVE RESEÑA DE HUACHO EN LOS AÑOS 1916 - 1917:
En los años 1916 -1917 la ciudad de Huacho era un pueblo de pescadores y su campiña netamente agrícola, siendo la mayor parte de sus habitantes trabajadores del campo, y los terratenientes dueños de gran parte de los terrenos de cultivos eran los empleadores de la masa trabajadora huachana, asentados en los barrios de Cruz Blanca, Hualmay, Canta, Tropezón, Carquín Alto, Carquín Bajo, Manzanares, Amay, Guayabal, Chururo, Peralvillo, Santa Maria, Luriama, Zapata, Pueblo Viejo, Tomaycalla, Chonta, San Lorenzo y Tambo Blanco.
La extensa campiña huachana fue el polo de desarrollo de la ciudad, pues el incremento de una gran variedad de recursos naturales y la evolución de actividades económicas como la ganadería, la pesca, la explotacion de las Salinas de Huacho, el uso de la totora y el junco en las confecciones de sombreros, bolsas. Esteras. etc.Así mismo con la inauguración del muelle en el puerto de Huacho y la unión con la ciudad de Lima mediante el ferrocarril del Perú comienza a crecer el emporio económico de Huacho, pues en el aspecto comercial fue todo un éxito pues las empresas extranjeras comienzan a llegar a nuestra ciudad como la prestigiosa casa M.B.Sayán, Palacios & Compañía, La Minco Mar, Empresa de Aduanas Angulo S.A. Desmotadora Santa Rosa, Duncan Fox Cía, W. Grace y cía, Fabrica Lever Pacocha y la Fabrica el Progreso.
En el ámbito financiero se instalaron en Huacho el Banco del Perú y Londres, la casa de prestamos Ton Woo y Cía, casa de prestamos Yuen Fat.
Como Huacho era una ciudad netamente comercial, los inversionistas invierten estratégicamente en el rubro hotelero, es Ali como en esos tiempos existían entre otros: El Salón Franco Peruano, Hotel Americano, Hotel Pacifico, Hotel Italia, Gran Hotel Maruy, Hotel Borgoña, Hotel Viña del Mar, Hotel Jorge Chávez, Hotel Ferre y el hotel Comercio.
En el rubro Farmacéutico existían una gran gama de surtidas farmacias como por ejemplo: Farmacia Italiana, Farmacia Inglesa, Farmacia Indacochea, Farmacia Progreso, Farmacia La Patria y la Cruz Roja.

También existía por esos años la famosa Panadería Italiana “Carvallo” que mediante el ferrocarril Noreste remitía el pan y sus famosos biscochos de Yema a las haciendas del Valle Huaura Sayán. En educación existían centros educativos como el Porvenir, el Progreso, Santa Rosa de las Misioneras Dominicas, Nuestra Señora de la Merced, Liceo Peruano, Instituto Americano, Instituto Grau, si mismo instituciones publicas como el colegio de varones 411 de Cruz Blanca, colegio de Mujeres 412, colegio de varones 413.
En el área de salud pública Huacho contaba con el Hospital El Carmen, así como la oficina de telégrafos, el cine teatro “Excelsior” y el cine teatro “Princesa”. Entre las haciendas de mayor producción en el valle teníamos a. Hacienda Caldera de Ángel Dall Orto, Hacienda Andahuasi de Julio De Routte, Hacienda Químico de Enrique de las Casas, Hacienda Candelaria de Víctor Velez, Hacienda Cañas de Nicanor Hoces, Hacienda San Miguel de Pedro Batistolo y Alli Lay, Hacienda Los Ángeles de Pablo Salinas, Hacienda Humaya de Guillermo Salinas Cossio, Hacienda Vilcahuaura de Julio Fernández y Francisco Crousillat, Hacienda Acaray de Francisco Talavera, Hacienda Caldera de Juan Bisso, Hacienda Desagravio de Arístides Villalón, Hacienda Ingenio de Luís Fumagalli, Hacienda Loza de Achoy y Yau, Hacienda Chacaca de Pablo Chang, Hacienda Rontoy de Mario Larraburre, Hacienda Capellanía de Augusto Salinas, fundo Peralvillo y Carquín de Cesar Petty.
por J
Arribo y desembarco de la Expedición Libertadora En la apacible bahía de Huacho
Huacho es visitada diariamente por gran cantidad de turistas peruanos y extranjeros, ambos para disfrutar de su agradable clima, de la hospitalidad de sus habitantes y, para conocer y contemplar su apacible y hermosa bahía que escogiera el general José de San Martín, para el desembarco de la Expedición libertadora del Perú que comandaba.
Ciertamente que el general San Martín no llegó por casualidad, desembarcó en Huacho y en las playas aledañas porque tenía planes e información detallada que le proporcionaron las dos expediciones realizadas en 1819 por el almirante Tomás Alexander Cochrane, que confirmaron las noticias que se tenía y sirvieron para perfeccionar los planes de arribo y desembarco en estratégicos lugares de la costa cercanos a Lima; que sirvieron además para elaborar mapas al detalle, y conocer la inclinación política de sus gentes y las posibilidades de abastecimiento y víveres, para no menos de seis mil hombres más la caballada que traían.
Fue así, que, cuando llegó Cochrane en 1819, los hijos de esta región hicieron toda clase de sacrificios para brindarles el apoyo que necesitaban, abandonando casi todos la causa del Rey, para convertirse en amantes de la libertad, con excepción de uno que otro vecino que huyó. Y cuando los realistas volvieron a recuperar las poblaciones, decretaron los más duros castigos contra los huachanos, por haber estado entre los más cooperadores, siendo larga la lista de los sentenciados a ser pasados por las armas. Esas, entre otras, fueron las razones que llevaron al general San Martín a elegir a Huacho como el lugar de desembarco de sus tropas, por estar bien ubicado, a distancia prudencial de Lima y con todos los factores deseables a su favor.
Arribo y desembarco de la Expedición Libertadora En la apacible bahía de Huacho
Huacho es visitada diariamente por gran cantidad de turistas peruanos y extranjeros, ambos para disfrutar de su agradable clima, de la hospitalidad de sus habitantes y, para conocer y contemplar su apacible y hermosa bahía que escogiera el general José de San Martín, para el desembarco de la Expedición libertadora del Perú que comandaba.
Ciertamente que el general San Martín no llegó por casualidad, desembarcó en Huacho y en las playas aledañas porque tenía planes e información detallada que le proporcionaron las dos expediciones realizadas en 1819 por el almirante Tomás Alexander Cochrane, que confirmaron las noticias que se tenía y sirvieron para perfeccionar los planes de arribo y desembarco en estratégicos lugares de la costa cercanos a Lima; que sirvieron además para elaborar mapas al detalle, y conocer la inclinación política de sus gentes y las posibilidades de abastecimiento y víveres, para no menos de seis mil hombres más la caballada que traían.
Huacho es una de las ciudades donde gran cantidad de personas tienen amplio conocimiento sobre algunas propiedades curativas de las plantas que abundan en su hermosa campiña. A los curanderos, muchas veces se les asocia a la brujería y hechicería. Este arte es transmitido y heredado de generación en generación, siendo muy popular y de interés medicinal, habiendo transcendido su fama en todo el país.
Los conocimientos curativos de los "brujos", han hecho que Huacho sea visitado en forma constante por personas que vienen de lugares lejanos, buscando una cura a sus males de salud, muchas veces descartados por la ciencia médica.
Los "brujos", a través de los rezos, del tratamiento con pócimas y brebajes, lectura de cartas o la pasada de cuy, buscan eliminar el mal del cuerpo del paciente. Males de amor, del espíritu, e incluso algunos incurables para la ciencia, son hábilmente tratados y obteniéndose en la mayoría de los casos resultados favorables.
Las leyendas también nos cuentan historias increíbles, de brujos que realizaban pacto con el diablo vendiéndole su alma para obtener poderes. Se dice que muchos de ellos incluso podían transformarse en animales para espiar a sus enemigos, desapareciendo luego sin que nadie supiera sobre su existencia
Huacho es una de las ciudades donde gran cantidad de personas tienen amplio conocimiento sobre algunas propiedades curativas de las plantas que abundan en su hermosa campiña. A los curanderos, muchas veces se les asocia a la brujería y hechicería. Este arte es transmitido y heredado de generación en generación, siendo muy popular y de interés medicinal, habiendo transcendido su fama en todo el país.
Los conocimientos curativos de los "brujos", han hecho que Huacho sea visitado en forma constante por personas que vienen de lugares lejanos, buscando una cura a sus males de salud, muchas veces descartados por la ciencia médica.
Los "brujos", a través de los rezos, del tratamiento con pócimas y brebajes, lectura de cartas o la pasada de cuy, buscan eliminar el mal del cuerpo del paciente. Males de amor, del espíritu, e incluso algunos incurables para la ciencia, son hábilmente tratados y obteniéndose en la mayoría de los casos resultados favorables.
Las leyendas también nos cuentan historias increíbles, de brujos que realizaban pacto con el diablo vendiéndole su alma para obtener poderes. Se dice que muchos de ellos incluso podían transformarse en animales para espiar a sus enemigos, desapareciendo luego sin que nadie supiera sobre su existencia
Aunque no lo crean a la Campiña se le debe que Huacho sea conocida a nivel nacional a causa de sus curanderos que son reconocidos y admirados (también temidos) por propios y extraños.
Helena Castro, directora de la estupenda revista "Los Especiales de Huacho" y asesora de la Cámara Provincial de Turismo-Huaura, afirma que existen curanderos de los más acertados y que son requeridos por gente de todas parte del Perú para curar sus males.
Pero Santa María nos tiene otra sorpresa aguardando, se trata de la Laguna Encantada, un estupendo lugar cuyo diámetro alcanza unos cinco kilómetros, lugar obligado para los veraneantes y aquellos que desean escapar del actividad citadina.Ubicado a media hora de Huacho, nos internamos entre dunas y campos de cultivo de Pampas de Animas, hasta llegar a una hondonada y encontrar esta joya que relucía ante nuestros ojos. Encontramos un par de botes y unos patos silvestres que aprovechaban la tranquilidad para pasearse a su antojo.
Este universo líquido puede ser totalmente nuestro por unos instantes.Antiguas casonas levantadas con adobones de barro y carrizo, albergan a gente sencilla y trabajadora que no pierde en ningún momento el sentido del humor, y la secreta sazón de la famosa Sopa Huachana, elaborada con diversos tipos de carne.
Exhuberante vegetación. Ideal si se quiere caminar, montar a caballo, adquirir frutas o ingresar al mundo de lo esotérico a través de sus brujos y curanderos que han alcanzado fama por sus aciertos resolviendo problemas de salud, dinero y amor.
En la foto del lado dercho podemos cer el altar de la capilla ubicada en el distrito de Santa Maria.
Aunque no lo crean a la Campiña se le debe que Huacho sea conocida a nivel nacional a causa de sus curanderos que son reconocidos y admirados (también temidos) por propios y extraños.
Helena Castro, directora de la estupenda revista "Los Especiales de Huacho" y asesora de la Cámara Provincial de Turismo-Huaura, afirma que existen curanderos de los más acertados y que son requeridos por gente de todas parte del Perú para curar sus males.
Pero Santa María nos tiene otra sorpresa aguardando, se trata de la Laguna Encantada, un estupendo lugar cuyo diámetro alcanza unos cinco kilómetros, lugar obligado para los veraneantes y aquellos que desean escapar del actividad citadina.Ubicado a media hora de Huacho, nos internamos entre dunas y campos de cultivo de Pampas de Animas, hasta llegar a una hondonada y encontrar esta joya que relucía ante nuestros ojos. Encontramos un par de botes y unos patos silvestres que aprovechaban la tranquilidad para pasearse a su antojo.
Este universo líquido puede ser totalmente nuestro por unos instantes.Antiguas casonas levantadas con adobones de barro y carrizo, albergan a gente sencilla y trabajadora que no pierde en ningún momento el sentido del humor, y la secreta sazón de la famosa Sopa Huachana, elaborada con diversos tipos de carne.
En Huacho, y en el valle de Huaura-Sayán, se encuentra una rica producción agrícola, baste con decir que sus cosechas abastecen a la capital Lima y a los mercados de la región.
Huacho ofrece al turista una magnífica variedad de platos típicos; aromas y sabores propios de una ancestral cultura gastronómica, capaz de satisfacer paladares muy exigentes con variados potajes como la sopa huachana, el ceviche de pato, picante de cuy, acompañados del típico vino de casa durante algún criollísimo almuerzo en medio de nuestra verde campiña y no podía faltar el riquisimo chicharron de chancho
Hoy como ayer, la naturaleza nos prodiga ricos elementos que reflejan nuestra identidad local y son la base de diversas delicias como la chapanita de yuca, las humitas, el maní sancochado o tostado y la anchoveta. Para el desayuno, son infaltables los tamales de Supe (de gallina o de chancho) los provocativos chicharrones y la deliciosa salchicha huachana. Es tal la abundancia y característica de este producto, que al referirse a Huacho, se decía que en esta tierra los perros se amarraban con tiras de salchicha.
Un plato típico en los meses de verano es el ceviche mixto con camote; y en las noches de invierno, el caldo de gallina o el aguadito de pollo.
En los matrimonios es costumbre invitar pachamanca de cerdo servida con salsa de cebolla, yuca y lechuga, además de la carapulcra de chancho.
Todo el año llegan hasta Huacho los turistas atraídos, entre otras cosas, por la fragancia de sus platos regionales que recogen todo el sabor de la campiña y del mar. Gustos imposibles de olvidar, con la seguridad que no probará en otros lugares, tan agradables manjares
La ciudad Costera de Huacho ofrece al visitante nacional y estranjero, una variedad de atractivos naturales y culturales que pueden ser apreciados con facilidad, pero hay un atractivo de particular deleite: su tradicional cocina, entre los platos tenemos:
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En Huacho, y en el valle de Huaura-Sayán, se encuentra una rica producción agrícola, baste con decir que sus cosechas abastecen a la capital Lima y a los mercados de la región.
Huacho ofrece al turista una magnífica variedad de platos típicos; aromas y sabores propios de una ancestral cultura gastronómica, capaz de satisfacer paladares muy exigentes con variados potajes como la sopa huachana, el ceviche de pato, picante de cuy, acompañados del típico vino de casa durante algún criollísimo almuerzo en medio de nuestra verde campiña y no podía faltar el riquisimo chicharron de chancho
Hoy como ayer, la naturaleza nos prodiga ricos elementos que reflejan nuestra identidad local y son la base de diversas delicias como la chapanita de yuca, las humitas, el maní sancochado o tostado y la anchoveta. Para el desayuno, son infaltables los tamales de Supe (de gallina o de chancho) los provocativos chicharrones y la deliciosa salchicha huachana. Es tal la abundancia y característica de este producto, que al referirse a Huacho, se decía que en esta tierra los perros se amarraban con tiras de salchicha.
Un plato típico en los meses de verano es el ceviche mixto con camote; y en las noches de invierno, el caldo de gallina o el aguadito de pollo.
En los matrimonios es costumbre invitar pachamanca de cerdo servida con salsa de cebolla, yuca y lechuga, además de la carapulcra de chancho.
Se dice que en Huacho nació Dionisio el cigarrero, hombre de negocios, dueño de un tambo que según los parroquianos de aquellos tiempos fomentaba el ahorro entre los lugareños diciendo: para que su platita le dure yo les guardo su dinero, el ahorro es lo primero y con su saldo podrá usted comprarse un nuevo sombrero o un vestido de fina seda, la historia no quedaba ahí, cuando las señoras del hogar le pedían saldar la cuenta, no sobraba ni céntimo de gordo, la cuenta estaba en rojo.
Pues sacando Dionisio el cuadernillo les decía a las amas de casa que sus esposos durante la semana habían consumido el saldo llevando varias cajetillas de finos de cigarrillos, así pasaron los días y los meses hasta que las mujeres huachanas comenzaron a llamarlo como él tambo de don Dionisio el Cigarrero.
De igual manera se decía que en Luriama en el huerto de don José Maní se amarraba
con salchicha al perro. Huáchanos de la cría vociferaban los limeños, Tierra de brujos y de famosos curanderos Yancunta, Villanueva, Salvador, Sebastián Santos, Román Lucho y Eborcio Grados, por nombrar algunos renombrados, La fama de los brujos Huachanos era reconocido a nivel nacional, que desde Salas Chiclayo, Huancabamba y del sur del Ecuador venían brujos y curanderos, para especializarse en magia blanca y negra. Pues en la campiña Huachana se graduaban los brujos con mucha profesionalidad obteniendo el reconocimiento como tal todos los primero de noviembre en rituales de media noche.
O que decir del gran “Sarapico” el típico hombre Huachano de aspecto indefinible según nos relatara don Jorge Ramírez Otárola. El “Moro” como también se le conocía era un producto de tres razas, cholo, negro y chino. Cuenta don Jorge que en las fiestas de carnavales la nota saltante la ponía el popular “Sarapico” buscaba un airoso caballo de paso, al que adornaba con hojas y flores de laurel, listones de cintas multicolores y largos rosarios de escabeles, con un sombrero de picos y con la cara pintarrajeada como si fuera un jefe de tribu salvaje, matraca en mano recorría la ciudad y la campiña mismo ño- carnavalón.
Me lleno de nostalgia al recordar a Flor de María Drago Percivale, quien se inmortalizo con sus pregones y estampas costumbristas, Isaías Nicho Rodríguez autor de la famosa obra Campiña Adentro, Antero Víctor Rosadio López y su Famoso Himno al Maestro, Miguel Guillermo Carmona Bazalar, Luís Chávez Reyes, Fidel Alfredo López Romero, Roberto Serpa Castillo, Alberto Bisso Sánchez, José Arambulo La Rosa, grandes exponentes de la literatura huachana.
Dios quiso que en este suelo bendito nacieran personajes eternos en la historia política de nuestra ciudad como: Irene Salvador de Lino, Mañuela Díaz Chaflojo, Filiberto Cherrepano y Ceferino Ramírez, quienes murieron por la lucha de las ocho horas diarias de jornal un 14 de junio de 1917, en la intersección de las calles Cocharcas y Malanbo. (Hoy Mariscal Castilla y 28 de julio) Huacho cuna del héroe nacional Domingo Mandamiento Sipán que el 31 de enero de 1881 se cubrió de gloria en la Batalla de San Juan y Miraflores, al no permitir que nuestra Bandera nacional cayera en manos de los chilenos.
Así mismo los antiguos moradores del pueblo de Huacho conjuntamente con el primer
soldado peruano el Supano Francisco Vidal Laos, integrante del batallón de infantería “Numancia” lucharon por nuestra independencia nacional, venciendo a las huestes Realistas bajo la arenga “con días y ollas venceremos” días después el 27 de noviembre de 1820 desde el histórico Balcón de Huaura don José de San Martín proclamaría por primera vez la independencia del Perú.
En nuestra ciudad la fiestas populares eran a todo dar, el corta monte o fiesta de la Yunza, los bailes de los carnavales en el antiguo malecón Rocca donde se rociaba el famosísimo perfume en chisguete de vidrio llamado “Colombina” aromatizando el ambiente, las fiestas de San Valentín, y la despedida de fin de año donde se bailaba alegremente con la “Cunparcita de Amay” o Aída Pichilingue y su piano electrónico, después llegaron “Los Astrales “de Dante Montes, Rolando y sus Guajiros, Augusto Lucho y sus “Satélites”, Los Milenkos, Los Palmeños, Los Latinos, Los Marabuntas, Los Delfines, “Arko Iris”, los Cristales, los Acuarios y los Klibers de Carquín. La música criolla no sé hacia esperar, la “Lira Huachana”, centro musical María de Jesús Vasquez, Los Hermanos Serpa, Gustavo Loli, Papo La Rosa, Max La Rosa, Choyo Flores, Manuel Minaya, Irasema Villanueva, don Oscar Narvarte y tantos mas
engalanaban las fiestas populares al criollo compás en el callejón de un solo caño.
Y para cerrar con broche de oro quisiera recordarles los famosos tonos locos en el "Daniel", el Atlético Huacho, el Paraninfo o en el ex cine Princesa, con estéreo Días o Camaru o tal vez con el grupo de moda en huacho en los años 70 -80 la "Pasta".Quien no fue pasado las diez de la noche a refrescarse con un heladito en la heladería "Caplina", o a tomarse un vinito en la plaza de Armas adquiridos en la licorería Roxana en la Av. Echenique, o tomarse un traguito donde Ramón en la plaza dos de Mayo.Quizás recordaríamos las tardes tropicales de los domingos en el círculo Cruz Blanca con los Orientales de Paramonga de Máximo Chávez. Tal vez un clásico en el Segundo Aranda Torres entre el Juventud La Palma y el Deportivo San José, o quizás en el Luna Park de la Av. Salaverry un partido de basquetbol entre el Deportivo Flecha y el Atlético Juvenilia, un paseíto con los “Etursas” por todo Huacho con el tío Ñonguito. Total mi hermano, recordar es volver a vivir.
Transporte Huacho - Huaura - 1945
Plaza de Toros de Campo Alegre
Banda Filarmónica Jazz Band de Hualmay- 1957
Primer Muelle en el Puerto de Huacho.
Antiguos Tinajones de agua en la campiña de Huacho
Iglesia de Cruz Blanca año 1937
Estación del Ferrocarril Nor Oeste de Huacho- 1945
Corzo en la ciudad de Huacho año 1940
Transporte de antaño en Huacho
Mercado de Abastos año 1919
Fiesta de San Pedrito
Corzo, en la Plaza de Armas año 1940
Jirón Alfonso Ugarte Año 1945
AV. 28 de Julio año 1940
La vendedora de Amay
Lavandera del Chorrillo
La Leñera de Chonta
La Florista de Hualmay
Carreta de leña en Pampa de Animas
Mujer Huachana
La vendedora de Choclo
Lavandera del Chorrillo
La Chichera
Juventud La Palma de 1978. De pie: Gustavo Pimentel, Enrique "Chiquito" Bravo,
Jaime Herbozo, Freddy Pacherres, Víctor "Rorro" Farromeque, Enrique Quintana.
Hincados: Wlliam Huapaya, "Papi" Pérez, Alfonso Pando, William y Walter Vidarte
Minetto.
El Hospital del Seguro Social, fundado el 16 de Noviembre de 1941.
http://juliosolorzano.blogspot.com/
Publicado por Julio Solorzano Murga
Nuestra localidad tiene un origen remoto. El historiador Max espinoza Galarza en su obra Toponimia Quechua en el perú indica que Huacho proviene de la palabra Huaqcha que en quechua significa "Huérfano". debido a que los caciques de la costa norte castigaban duramente a los indios desobedientes; a ellos los desterraban al despoblado de Huacho; por eso se les llamaba Los Huachus, que significa Huérfano, abandonado. Por su parte don Felipe Paz Soldán, señala que en quechua la palabra Huacho significa Camellón y en aymara becoquín o birrete.
Durante la época incaica, Huacho fue una pequeña aldea, poblada por indígenas yungas y posteriormente por mitimaes. Se cree que estos últimos fueron enviados por el Inca Pachacutec, luego de someter a los señoríos de Chancay, Huaura, Barranca y el reino del Gran Chimú, para servir como instrumento de homogeneidad cultural y lingüística en todo el imperio. El historiador Luis E. valcárcel afirma que en 1533 al llegar Pizarro a pachacámac el curaca llamado Guaccha Paycho del valle de Guargua (Huaura) y los demás curacas del cercado asistieron al santuario llevando muchos presentes de oro y plata. Se indica además que en 1535 Francisco Pizarro cocedió el repartimiento de indios de Guacho al español Benito beltrán y que posteriormente, como encomienda, fue concedida al capitán Juan Ballón de Campomares y después al correo mayor de Indias, apellidado Carbajal.
Conforme con las ordenanzas del virrey Toledo, los indios dispersos de los diferentes ayllus en 1557 se les agrupa y se forma la reducción de Guacho. la gente de los caciques: gualmay, Chontac, Guaura, etc. fueron reunidos en terrenos pertenecientes al gran cacique GUACHU, pero como aldea. El 24 de agosto de 1571 se le bautizó en sencilla ceremonia como: San bartolomé de Guachu, debido a la costumbre española de inculcar la fe cristiana en los indios y nombrar un patrón espiritual en cada ciudad. De ahí que el 24 de agosto de cada año recordamos esta celebración, bajo la protección de nuestro santo patrono San Bartolomé. En la época virreynal, Huacho estaba anexo a Huaura, como puerto y centro pesquero.
En 1774, el virrey José Antonio de Mendoza, elevó la categoría de la aldea de Huacho a pueblo, teniendo en cuenta el aumento de su población, tener plaza principal y los barrios de Malambo (hoy 28 de julio), Chaquila (hoy Arequipa) y Cocharcas (hoy Mariscal Castilla). En la lucha emancipadora, Huacho colabroró a la causa libertadoray sus pbladores se hicieron presentes ante el Capitán de los Andes cuando estableció su cuartel general en Huaura, participando del histórico momento del Grito Libertario desde el balcón el 27 de noviembre de 1820, jurando permanecer fieles a la causa de la patria. El pueblo de Huacho, adquiere la categoría de distrito mediante el reglamento Provisional del 12 de febrero de 1821 y que fue expedido por el Generalísimo don José de San Martín y refrendado por sus ecretarios de Estado don Bernardo Monteagudo y Juan García del Río, durante su permanencia en la villa de Huaura.
El Primer Congreso Peruano, por ley de 4 de noviembre de 1823, incorporó el distrito de Huacho al departamento de Lima. Por los importantes servicios prestados a la emancipación y los excelentes méritos del pueblo huachano el Congreso nos concedió el título de Fidelísima Villa el 11 de abril de 1828, siendo presidente el mariscal don José de La Mar.
Por decreto de 23 de enero de 1830, la provincia de Chancay fue unida a la provincia del Santa, con la denominación de Chancay-Santa, señalando como capital provincial a la Villa de Supe. Posteriormente, por los decretos del 17 de marzo de 1835 y 2 de setiembre de 1836, Chancay quedó bajo la juridicción del departamento de Lima y Santa bajo la de Ancash, siendo capital de la provincia de Chancay la Villa de Huaura, que en esa época tenía mayor población y mejor desenvolvimiento que Huacho. El Decreto Supremo de 23 de enero de 1866, expresa en su artículo 1º "La Villa de Huacho será la capital de la provincia de Chancay", teniendo en cuenta que Huacho había progresado con relación a Huaura, por ello el traslado de la capital provincial. La Villa de Huacho fue elevado a la categoría de ciudad, por ley del 10 de noviembre de 1874, considerándose a su vez como capital de Provincia. Esta ley fue iniciativade los diputados por Tumbes y paita, José Domingo Coloma y Juan Barreto, respectivamente, siendo promulgada por el Presidente don Manuel Pardo y Ministro de Gobierno don Ricardo Espinoza.
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Nuestra localidad tiene un origen remoto. El historiador Max espinoza Galarza en su obra Toponimia Quechua en el perú indica que Huacho proviene de la palabra Huaqcha que en quechua significa "Huérfano". debido a que los caciques de la costa norte castigaban duramente a los indios desobedientes; a ellos los desterraban al despoblado de Huacho; por eso se les llamaba Los Huachus, que significa Huérfano, abandonado. Por su parte don Felipe Paz Soldán, señala que en quechua la palabra Huacho significa Camellón y en aymara becoquín o birrete.
Cincuenta años atrás, Huacho y su campiña llegaron a ser la despensa de la capital del Perú. En agricultura se cosecharon frutales de gran calidad como las naranjas criollas, paltas, chirimoyas, pacaes, aceitunas, entre muchas otras variedades.
En la avicultura, en los corrales delos ranchos campiñeros, la crianza de aves fue abundante y en la ganadería hubieron numeroso criaderos de ganado vacuno y lanar.
La crianza del ganado porcino, también alcanzó próspero desarrollo. La abundancia del ganado porcino dio lugar a que parte de esta carne sea industrializada, motivando la aparición en los mercados de la riquísima "SALCHICHA DE HUACHO" que llegó a tener - y tiene- fama en los mercados de la capital y el país.
Cabe señalar también que el río Huaura fue un emporio de camarones de la mejor calidad.
La abundancia de sus productos alimenticios, como consecuencia de un clima excepcional; la fertilidad de sus campos y la laboriosidad de su gente, permitió que Huacho sea admirado por todo aquel que llegaba a su suelo de paso o como residente. Precisamente todo esto fue motivo para que la inspiración de un poeta dijera de esta tierra: "Huacho es la antesala del cielo", ú otra frase de un desaparecido periodista limeño: "De Chancay a Huacho, está el paraíso terrenal"
Cincuenta años atrás, Huacho y su campiña llegaron a ser la despensa de la capital del Perú. En agricultura se cosecharon frutales de gran calidad como las naranjas criollas, paltas, chirimoyas, pacaes, aceitunas, entre muchas otras variedades.
En la avicultura, en los corrales delos ranchos campiñeros, la crianza de aves fue abundante y en la ganadería hubieron numeroso criaderos de ganado vacuno y lanar.
La crianza del ganado porcino, también alcanzó próspero desarrollo. La abundancia del ganado porcino dio lugar a que parte de esta carne sea industrializada, motivando la aparición en los mercados de la riquísima "SALCHICHA DE HUACHO" que llegó a tener - y tiene- fama en los mercados de la capital y el país.
Cabe señalar también que el río Huaura fue un emporio de camarones de la mejor calidad.
La abundancia de sus productos alimenticios, como consecuencia de un clima excepcional; la fertilidad de sus campos y la laboriosidad de su gente, permitió que Huacho sea admirado por todo aquel que llegaba a su suelo de paso o como residente. Precisamente todo esto fue motivo para que la inspiración de un poeta dijera de esta tierra: "Huacho es la antesala del cielo", ú otra frase de un desaparecido periodista limeño: "De Chancay a Huacho, está el paraíso terrenal"
Creación, Instalación y Primer Consejo
Proceso Histórico del Distrito de Hualmay
Creación: 05 de diciembre de 1918 por ley Nº 2918
Ubicación: Esta ubicado al margen izquierdo de la panamericana norte bañada por las aguas del Océano Pacifico.
Altitud: 22.m.s.n.m
Extensión: 5,081 km2
Capital: Pueblo de Hualmay, Por ley Nº 12301 del 03 de mayo de 1955
Población: al año 2002 había una población de 22,883 habitantes
Limites: El distrito de Hualmay limita por el Norte con Huaura, por el Sur con Huacho, por el Este con Santa María y por el Oeste con el Océano Pacifico.
Origen de Hualmay:
En el incanato Hualmay era una aldea de pescadores y agricultores, habitados por indígenas Yungas, muy probable de los mitimaes sureños (quechua) que llegaron por mandato del Emperador Pachacútec, cuando se produjo la incorporación de esta parte del norte al imperio de Tahuantinsuyo. Según el arqueólogo Arturo Ruiz Estrada al historial de Huacho a los tiempos precolombinos con la cultura Chancay desarrollado en el valle de Huaura.El origen de su nombre deriva de la palabra Gualmay, que data del año 1584 del Ayllu de Gualmay. No se sabe en que tiempo cambia su aspecto gramatical y se convierte en la palabra Hualmay. En la historia de Emilio Rosas Cuadros, refiere que el cacique Gonzalo Guaman Payco, tuvo a su cargo el principal de Gualmay, ayllu del siglo XVI, particularmente en 1583 según Enrique Torre Saldamando tenía 240 naturales.
Primer Concejo Distrital de Hualmay
Alcalde: Señor Pedro P. Herrera
Síndico de Rentas: Señor Félix Manrique
Síndico de Gastos: Señor Francisco Grados
Regidores:
Señor Aquilino Nicho
Señor Celso Díaz
Señor Roberto Arguelles
Señor Manuel Guerrero
Instalación del Primer Concejo Distrital de Hualmay:
El 09 de marzo de 1919 se instala el primer Concejo Distrital de Hualmay, siendo su alcalde Don. Pedro. P. Herrera. Quien a su vez toma juramento de estilo a los regidores que lo acompañarían en la importante gestión municipal de la comuna de Hualmay. Los regidores en mención fueron: Señor Félix Manrique como Síndico de Rentas, Señor Francisco Grados como síndico de Gastos, señores Aquilino Nicho como inspector de instrucción y espectáculos, Celso Díaz como inspector de obras publicas, Manuel Guerrero como inspector de Policía Municipal, Vacuna e Higiene y Roberto Arguelles como regidor del flamante concejo de Hualmay. Instalada la primera municipalidad del distrito por el consejo Provincial de Chancay, en atribuciones concedidas en él articulo séptimo de la ley del 26 de abril de 1904, el señor Pedro P. Herrera en su calidad de alcalde y de conformidad con él articulo 57 de la ley Nº 1072 después de la juramentación de estilo ante el regidor Celso Díaz, felicito a las autoridades presentes y después de juramentar a sus concejales tomo posición del mando en el consejo de Hualmay.
Primera sesión del consejo Distrital de Hualmay:
El día 10 de marzo de 1919 se realiza la primera sesión de consejo donde se acuerda la comunicación al municipio Provincial la Instalación de la misma y a su vez solicitan un subsidio económico para la construcción de puentes, alumbrado público y gastos diversos necesarios en el distrito. El 12 de marzo de 1919 el concejo Provincial de Chancay aprueba atender lo solicitado por la comuna de Hualmay, ordenando a la tesorería se entregue al concejo recurrente el subsidio solicitado en la siguiente forma: 30 libras Peruanas al momento de firmarse el presente decreto, 10 libras Peruanas en el mes de julio y 10 libras Peruanas en el mes de Setiembre, aplicándose el egreso en la partida Nº 36 del presupuesto vigente.El 31 de marzo de 1919 el concejo Distrital de Hualmay acuerda nombrar al señor Néstor Gravito y Fonseca, como representante de la comuna Hualmayuna ante el concejo Provincial de Chancay, siendo aceptado el 11 de abril de 1919 por el referido concejo edilicio.
Primera Oficina de Registro Civil en Hualmay:
El 16 de mayo de 1919 el señor Pedro P. Herrera alcalde Distrital de Hualmay solicita la autorización para la apertura de la nueva oficina de registro civil.Ese mismo día el concejo Provincial de Chancay autoriza la apertura de la referida oficina estando a lo dispuesto en él articulo 147 del código civil y de acuerdo con el inciso 9 del articulo 147 del código civil y de acuerdo con el inciso 9 del articulo 77 de la ley orgánica de Municipalidades y Resolución Gubernativa del 8 de noviembre de 1889.
Caleta de Carquín se separa del Distrito de Hualmay:
El 30 de septiembre de 1941, por Ley Nº 9389 se crea el Distrito Caleta de Carquin, desprendiéndose así las zonas de Carquín alto y Carquín bajo del Distrito de Hualmay, restándole una extensión de 2.04 Km2.
Creado el 30 de enero de 1953 por ley Nº 11,973. Tiene una extensión de 300.13 km2. Su capital el pueblo de Santa Cruz, a 3,278 msnm.
Creada en la época de la independencia. Tiene un territorio de 229.25 Km2. Por ley Nº 2144 del 8 de octubre de 1915 fue su capital el pueblo de Santa cruz; hoy, por ley N 11973 de 30 de enero de 1953, es el pueblo de Paccho, a 3,273 msnm
Creado por ley Nº 9127; el 3 de junio de 1940, tiene una extensión de 375.43 Km2. Su capital el pueblo de Jucul, a 3580 msnm
Creación de Santa María
INSTALACIÓN DEL DISTRITO DE SANTA MARÍA
Instalación del Primer Concejo Distrital de Santa María:
El 20 de febrero de 1919 cuando el reloj marcaba las 3.00 p.m. se reunieron los señores Manuel Oyola, Ricardo La Rosa, Heraclio Grados, Lorenzo Díaz y Melquíades La Rosa Jara, para la instalación del primer Concejo del Distrito de Santa María.Cuyo personal fue elegido por el Concejo Provincial en ejercicio de la atribución concedida en él articulo sétimo de la ley del 26 de abril de 1904, el primero de los nombrados en condición de alcalde y de conformidad con él artículo 57 de la ley Nº 1072, procediendo a juramentar ante el regidor Heraclio Grados, posteriormente el señor alcalde toma el juramento de estilo a los demás integrantes de su comuna:
Inspector de Instrucción y Espectáculos: Señor Lorenzo Díaz
Inspector de Obras Públicas Pesas y Medidas: Señor Melquíades La Rosa
Inspector de Policía, Higiene y Vacuna: Señor Heraclio Grados
Inspector de Aguas Puentes y Caminos: Señor Dagoberto Abriojo
El 22 de febrero de 1919 el señor Manuel Oyola alcalde el Concejo Distrital de Santa María, comunica al señor alcalde del Concejo Provincial de Chancay la conformación de su cuerpo edilicio.
Posteriormente el 24 de febrero de 1919 la Municipalidad Distrital solicita un subsidio de 50 Libras Peruanas al Concejo Provincial de Chancay, así como de útiles de escritorio para la óptima atención al público usuario.
El 25 de febrero el Concejo Provincial aprueba lo solicitado por la comuna de Santa María, debiendo abonar de la siguiente manera:
20 Libras peruanas al firmarse la respectiva resolución, 15 libras Peruanas en el mes de julio próximo y 15 Libras Peruanas en el mes de setiembre, quedando de esta manera atendida la petición del reciente municipio de Santa María. Nombramiento del Primer Juzgado en Santa María:
El 31 de marzo de 1919 el señor Manuel C. Oyola alcalde del Concejo Distrital de Santa María; informa al Concejo Provincial de Chancay el nombramiento de los Amanuenses; Señores Marcelino Aparicio, para el juzgado de primera nominación y el señor Melchor Rosadio natural de Chonta para quinta nominación.
Cabe mencionar que estos señores fueron designados por el Concejo Distrital de Santa María en reemplazo del Dr. Galeano y del señor Manuel Trinidad, encargados de dichos despachos por el alcalde Provincial.
Primera Renuncia al Concejo edil de Santa María:
El 9 de abril de 1919 el regidor del Concejo Distrital de Santa María señor Dagoberto Abriojo, presenta su renuncia al señor Manuel C. Oyola alcalde Distrital, señalando que se encontraba delicado de salud.
El 11 de abril en sesión de Concejo aceptan la renuncia del mencionado regidor y nombran en su reemplazo al señor Luís Santos.
Reconsideración al nombramiento del Señor Luís Santos:
El 12 de abril de 1919 los regidores del Concejo Provincial de Chancay, señores José Bonecelli y Juan Pastor solicitan una consideración al reciente nombramiento del señor Luís Santos como regidor del nuevo Concejo de Santa María, por haberse infringido los artículos 125, 129 y 132 del reglamento interno del Concejo y por analogía la resolución suprema del 15 de setiembre de 1910.
El 2 de mayo de 1919 el pleno del Concejo Distrital de Santa María, acepta dicha Reconsideración eligiéndose en forma reglamentaria al señor Julio Salvador como nuevo regidor de la comuna de Santa María.
Primera Oficina de Registro Civil en el Concejo de Santa María:
El 5 de mayo de 1919 el alcalde del Concejo Distrital de Santa María señor Manuel C. Oyola, solicita al Concejo Provincial de Chancay la autorización para abrir y poner en funcionamiento la oficina de Registro Civil en el Concejo de Santa María, para poder registrar las partidas de nacimiento, matrimonios y defunción.
El mismo día 5 de mayo el Concejo Provincial autoriza el funcionamiento de la oficina de Registro Civil a la municipalidad de Santa María, aplicando él artículo 147 del código civil y de acuerdo con el inciso 9 del artículo 777 de la ley organiza de Municipalidades y resolución gubernativa del 8 de noviembre de 1889.
Rolando Flores Diaz, creador Del escudo de Santa Maria:
Pintor y dibujante artístico bajo el seudónimo de “Memo” participo en la convocatoria hecha por el concejo distrital de Santa Maria para la creación del escudo del distrito. Memo diseña el escudo con un gran amor a su tierra querida, al terruño de toda su vida el Distrito de Santa Maria. Inspirado en el profundo sentimiento a la campiña dibuja el escudo representando al hombre campiñero arando con su buey el fértil campo, el sol naciente que alumbra el nuevo día campiñero, La Bandera Nacional que abraza el territorio ecológico de Santa Maria, los laureles que significa la gloria de sus hijos y en la parte posterior lleva la fecha de creación del distrito, a esto el gobierno municipal del señor Estupiñán agregaron en la parte superior debajo de la fecha de creación la paloma de la Paz rompiendo la cadena de la opresión. Rolando Flores Díaz nunca fue considerado como creador del escudo de Santa Maria, por las autoridades del distrito, según la oficina de Imagen Institucional del concejo de Santa Maria, no existe ningún documento sobre el creador del escudo del mencionado distrito.
Creado en la época de la independencia. Tiene una extensión de 1,310 km2. Su capital el pueblo de Sayán a 685 msnsm
Creado el 23 de agosto de 1920 por ley regional Nº 273. La ley nº 15515 del 23 de abril de 1965, fijó sus límites. Tiene un territorio de 253.70 km2. Su capital la villa de Végueta a 12 msnsm